domingo, 19 de abril de 2015

Comida Italiana.

 Capítulo III
Comida Italiana.
 
 
 
 
 
Cuando Abby dijo su nombre, ella sólo se quedó boquiabierta. Pero eso fueron los segundos de impacto, luego me miró.



Conque eso era lo que hiciste...



¿Kira? ¿Kira Ross? repitió Abby. ¡Levántate, Kira!



¡Anda, ve! le alenté.



Ella miró a Abby entre la multitud y suspiró. Está bien y se levantó. Mis manos casi se desvanecen de tanto aplaudir.



Siguieron anunciando más chicas, y al final, habían 30 de pie. Luego, Abby les dijo que fueran hacia el escenario junto a ella para ser reconocidas por todos. Debo admitir que Kira tenía una gran competencia, pero sabía que iba a ganar. Le colocaron una pequeña tiara, que la hacía parecer sacada de un comercial de Barbie, y una banda que decía, con brillantina rosa, PRINCESA. Intenté no reír en ese instante porque, seamos sinceros, yo la metí en ese aprieto.



Y por si te preguntabas, Abby también fue proclamada princesa.



 

 

¡Eres una... eres una... una...!



Una chica muy especial, ya lo sé y me reí en su cara.



Íbamos caminando por los pasillos hasta nuestra siguiente clase, y como regla, ella no podía quitarse su hermosa y reluciente tiara de princesa.



Pero, eh, mírale el lado bueno toqué su tiara con los dedos y di pequeños golpecitos. Ya quisiera yo tener una.



No sé cómo diablos no se me ocurrió nominarte antes... Ah, ya sé se giró hacia mí, ¡Porque no te gustaría y yo sí respeto los límites!



Oh, Dios, mírate chillé, y me cubrí el rostro. Luego volví a mirarla. ¡Eres una pequeña princesita enojada! halé sus cachetes. Ella volvió a poner una cara rara. ¡Eres la cosita más kawaii que he visto en horas!



Se cruzó de brazos. Te odio.



Y yo te quiero y la abracé, para continuar nuestro camino hacia el salón. Ahora no te preocupes por nada, ¿me oíste? ¡Nada! Yo me encargaré personalmente de tu campaña, y de tus discursos, y de tu vestido... Y sí. Te conseguiré una maldita limousina.



¿Una limousina? vi sus ojos brillar.



Síp. Dios mío, vaya suerte tiene Justin.



Ella empezó a reír. Sí, sí... eso creo...





Y hablando de Justin murmuré cuando lo vi acercarse a nosotras.



Justin era de estatura normal, y tenía unos hermosos ojos azules. Bueno, a veces eran azules, a veces verdes. Su cabello era oscuro nunca estuve segura de si era caoba o negro y lo llevaba rizado. A Kira se le caía la baba cuando lo veía.



Lo que justo estaba pasando en ese instante...



Cierra la boca susurré.



Ella se espantó y la cerró. Hola, Justin dedicándole una sonrisita.



Hola, Kira miró su cabeza. Linda tiara y rió.



Yo era invisible ahí, así que lentamente fui alejándome.



Lo sé escuché que le decía a la par que reía. Rodé los ojos.



 

 

Bajé las escaleras mientras escuchaba a Kira hablar sobre Justin.



Es tan lindo... ¡Y tiene cabello rizado! ¡Rizado! abrazó su libro de historia tan fuerte que creo que compactó las hojas. Diablos.



Sí. Fede lo tiene más lindo mencioné.



Ella me dio una mirada asesina. Yo lancé mis manos al aire.



Ya, ya. Perdón y reí.



Justo cuando llegué al último escalón, Fede aparcó su auto enfrente. Su coche era un Cadillac DeVille blanco. Lo atesoraba más que a cualquier cosa en la vida y era su trofeo. Lo amaba mucho.



Hablando del rey de Roma... dije con malicia.



Shh dijo ella.



Nos acercamos al auto.



Ciao dijo Fede, con su típica sonrisa. Llevaba el cabello más alborotado de lo normal, por la mezcla que hacía el viento junto a un coche convertible, y eso era porque él amaba (durante el día) andar así; con el viento en su cabello, refrescando su día.



(sus palabras textuales)



Hola saludé, subiéndome al co-piloto. Miré a Kira. ¿Quieres venir con nosotros? Vamos a comer comida italiana dije, sabiendo que eso era su debilidad.



Ella debatió un poco y al final aceptó. No era fácil ir en el mismo coche junto a tu ex novio.



Primero iremos por Sid, espero que no les moleste... habló Fede, bajito, y puso el auto en marcha.



Afortunadamente llevaba trenza.



El camino estuvo silencioso. Y con eso me refiero a que yo fui la única quien habló. Y repito, es incómodo estar en el mismo auto con tu ex.



Cuando llegamos a la casa de Sid, descubrí que no era una casa. Era una bodega.



¿Vive en una bodega? pregunté anonadada. ¿Qué clase de chico vivía en un lugar así?



respondió Fede, riendo. Tocó el cláxon dos veces, avisando que estábamos allí. Pero es sólo la fachada. Por dentro es muy bonita.



¿Vive solo? preguntó Kira.



Sí. Su mamá se quedó en Suecia y su papá está en Estados Unidos.



Vaya... dijimos Kira y yo al unísono.



El gran portón oxidado de la bodega se abrió, dando libertad a un messy boy de cabello dorado. Suspiré. La verdad era muy bonito, y un plus extra... tenía tatuajes. Portaba una camiseta de Metallica sin mangas, lo que daba a relucir su piel tintada. Su brazo derecho estaba repleto de tatuajes: llamativos. Sexys.



¿Él es Sid? escuché hablar a Kira mientras él se acercaba al auto. Yo asentí levemente. ¿Por qué no me hablaste sobre él? me susurró, para que Fede no escuchara.



Shh, luego te digo.



Él le dio la vuelta al coche, yendo directo a los asientos traseros, junto a Kira. Cuando subió, se dignó a saludarnos.



What's cracking?




Su inglés era perfecto.



Ciao Fede saludó, ofreciéndole su mano para hacer ese típico saludo de amigos.



Yo no lo saludé y fijé mi vista a la bodega.



Ese no parece un lugar cómodo le dije.



Pero lo es me contestó, con un poco de gracia en su voz.



Fede puso el auto en marcha.



¿Y tú quien eres? le preguntó a Kira.

Ella se quedó callada.

Es mi mejor amiga respondí por ella mientras me arreglaba el flequillo que el viento había despeinado. Su nombre es Kira.

Kira probó la palabra en sus labios. Qué lindo nombre.

Gracias respondió. Pude escuchar su sonrisa, lo juro.

¿Adónde iremos? le preguntó a Fede.

Vamos a ir a Di Martino's. Es un buen restaurante, y ¿recuerdan a mi maestro de cocina?

Sid y yo respondimos un "sí" al mismo tiempo.

Bueno, él es el chef.

Me reí. La verdad no me sorprendía nada.

 

Al llegar al restaurante, Fede aparcó en la acera de enfrente. El lugar parecía estar lleno, y ¿cómo no? Era un lugar muy distinguido y conocido en la ciudad. Pero, afortunadamente, Fede había reservado el día antes, así que no tuvimos que preocuparnos por encontrar un lugar.



Nos sentamos en una mesa para cuatro, así: Fede, Sid, Kira y yo.



¿Qué vas a pedir? me preguntó Sid.



Yo vi la carta.



Vitello tonnato, ¿y tú?



Me gustaría probar el ossobucco.

Yo definitivamente me quedo con la bistecca alla fiorentina dijo Fede, aún leyendo la carta.



Miré a Kira, que parecía no entender mucho de esos platos.



¿Tú qué quieres? le pregunté.



Ella me miró. La verdad no entiendo nada.



Todos nos reímos.



Mira, la piccata es un buen platillo le recomendó Fede.



¿Ah, sí?



respondió sonriendo.



Sid y yo nos miramos cómplices mientras Fede le explicaba sobre la comida. Él articuló un "¿Le gusta?", y yo le respondí con un "No lo sé... pero eran novios" y oculté mi risa con la carta. Observé a Sid reírse y apartar la vista de mí.



Entonces quiero saltimbocca escuché que le dijo a Fede. Aparté mi vista de la magestuosidad que tenía en frente, y la vi a ella. Estaba medio sonrojada y miraba a Fede a los ojos.



Llegó el camarero y empezamos a pedir.



¿Con rissotto? nos preguntó.



Nosotros asentimos.



La comida estuvo realmente exquisita, y durante ella Kira y Fede no dejaban de charlar animadamente. Al parecer, se les había ido la pena el uno con el otro. Esa era la primera salida que hacíamos todos juntos, porque, REPITO, las cosas eran un tanto incómodas.



Y bueno, entre Sid y yo había algo de química. Él era tan inteligente y tan sabio, y tan... wow. Era una auténtica dicha escucharlo hablar. Y tenía lindos ojos, la verdad. Era un chico muy interesante.



Luego de ir a comer, Fede nos dejó en casa de Kira. Él y Sid regresarían a la universidad porque les faltaba una materia por tomar o algo así, y no iba a quedarme sola en casa me daba miedo.



Me despedí de Sid dándole un beso en la mejilla y alborotando su cabello. Era muy suave y lindo.



Hasta luego me dijo, mostrándome su sonrisa. Esta lucía unos colmillos muy... interesantes.



Adiós le dije, y luego procedió a despedir a Kira. Me acerqué a Fede. ¿Me traes una revissssta? rogué como niña pequeña, él meditó por unos segundos.



dijo al final. Pero sólo si terminas la tarea que no-



¡Adiós! grité alejándome. Él negó levemente y puso el auto en movimiento, alejándose de nosotras.



Kira me miró.



Me vas a contar ahora qué te traes con Sid.



Reí. No me traigo nada.



Empezamos a caminar hasta el edificio. Todo el transcurso hasta su apartamento estuve diciéndole que Sid y yo no nos conocíamos mucho y que no me "traía" nada con él. Ella se negaba.



Esa química entre ustedes no es normal.



Bueno, tampoco la que hay entre Fede y tú.



Afortunadamente el ascensor se abrió justo a tiempo y salí corriendo antes de que me fulminara con la mirada. Cuando me detuve frente a su apartamento, reí.



Lo siento, no me aguanté.



Más vale que te lo aguantes porque te pegaré dijo seria.



Blehhhh.



Abrió la puerta, y con lo primero que nos topamos fue con su hermano Des sentado en un sillón justo frente a la puerta.



 

 




 

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