viernes, 17 de abril de 2015

Princesa.


Capítulo II.
Princesa.

Matt empezó a reír como si de un chiste se tratara.



¿Para qué quieres amigos cuando nos tienes a nosotros, K? me golpeó el hombro amigablemente. Pero dolió como un demonio. El chico pegaba fuerte.



Rodé los ojos. Oh, cállate.



Alguien está de mal humor comentó Khris, riéndose.



Khris y Matt eran los mejores amigos de mi hermano. Matt tenía una estatura normal, y su piel era pálida. Sus ojos, los cuales eran de un color verde, estaban adornados por largas pestañas. Tenía sus labios adornados con un piercing cerca de cada comisura. Su cabello era... bueno, una obra de arte. Estaba rapado en los lados laterales, lo que lo dejaba con sólo un flequillo desordenado y castaño. Mientras que Khris tenía su cabello negro muy bien cuidado y engominado. Sus ojos eran de un azul muy claro y tenía cejas copiosas.



Fue entonces cuando oí su voz.



¿No vas a saludarme?



Era profunda y a la vez suave, y tenía un acento estadounidense bien formado. Sonreí sin saber bien por qué.



Él es Sid me dijo Fede, para luego poner el auto en marcha.



Espera. ¿Eres... Sidney?



 

Aún cuando habían pasado años, el parecido estaba ahí. La misma cara llena de lunares. Los mismos ojos azules y profundos. Agregados más recientes incluían un piercing en su ceja y la yuxtaposición de una boca llena y sensual con facciones esculpidas y simétricas. Su cabello rubio ya no tenía forma de tazón... llo llevaba largo y rebelde, rapado lateralmente, como Matt.




Así me dicen comentó con una leve risa.



Sid era el amigo de infancia de Fede (aka primo de Khris) y se había ido años atrás a vivir con su mamá a Suecia. Siempre se la pasaba molestándome cuando iba a visitarnos. Una vez rompió una de mis muñecas...



Tú debes ser Kyo.



Así me dicen repetí. Volví mi vista hacia adelante.



Ya, demasiada atención para Sid se quejó Matt. Fede, llévanos a comer hamburguesassss rogó, zarandeando el asiento de Fede.



Este no se inmutó. Al único lugar al que los llevaré será a sus casas. Hay clases temprano.



Sí. Así era Fede.



Al principio no le tomé mucha importancia el hecho de que él haya regresado. Iba a ser bienvenido como cualquier otro miembro de nuestra familia y estaba invitado a asaltar nuestro refrigerador cuando quisiese.



 

 

Me levanto en un rato murmuré bajo mis sábanas. Fede estaba intentando levantarme.



No. Vas a llegar tarde dejó de luchar conmigo y escuché pasos. Segundos después, había mucha luz en la habitación.



¡No, mucha luz! ¡Cierra las ventanas!



Juro que sentí como si me estuviese desintegrando.



Pese a eso, reuní toda mi fuerza de voluntad y me desenterré de las profundidades de mis mantas. Lo primero que vi: Matt en bóxers frente a mi espejo, peinándose.



Miré a Fede en busca de una explicación.



Se quedó a dormir anoche... ya sabes... se rascó el cuello.



Bufé y volví a cubrirme con las mantas.



 

Me tomó algo de tiempo lograr estar lista para ir a la escuela. Levantarme, asearme, buscar algo decente que usar, peinarme... Todo eso era un trabajo duro. Rebusqué en mi armario y encontré unos pantalones de pitillo negros, una camisa a cuadros roja, y me calcé mis Converse negras. Era mi típico atuendo, si quieren saber la verdad. Luego me até el pelo en una trenza ladeada, dejando mi flequillo al aire, y me puse un par de coloridas pulseras.



Fui hasta la cocina, encontrándome otra vez con Matt en bóxers.



Fruncí el ceño. Matty, me hubieras dicho que eres pobre y que no tienes para comprarte ropa. Te hubiese regalado la que Fede ya no usa bromeé, sentándome en la mesa. Fede estaba preparándome algo de desayunar.



Él sonrió. En realidad es que mi cuerpo es digno de ser mostrado al público. Eres muy dichosa.



Me carcajeé. Vaya, Kyo, qué suerte tienes me dije a mí misma con sarcasmo.



Fede colocó un plato de tostadas con mantequilla y fruta frente a mí, y antes de que pudiera tomar una, Khris ya había asaltado mi plato.



Eres un maldito ninja admití boquiabierta.



Él se comió la tostada que me robó y me miró, sonriente.



Bueno, ¿qué puedo decir?



¿Perdón? sugerí.



Te perdono me respondió.



Iba a objetar, pero Fede ordenó que nos calláramos y comiéramos. Eso hicimos.



De un momento a otro ya estaba siendo dejada en la escuela por Fede.



Estudia mucho dijo antes de irse.



Negué levemente y me giré, encarándome con la cárcel sin barrotes a la que solemos llamar "escuela." Decidí entrar y hacer lo que Fede me había ordenado. Estudiar mucho.




Yo no era del tipo de chica súper estudiosa. Mis buenas calificaciones solía tenerlas de casualidad, o por buen comportamiento. Pero la verdad no hacía mis tareas y solía atrasarme en la mayoría de materias. Pero de que era buena estudiante, lo era.



En el camino hacia el salón B43, me distraje con un anuncio que había en el mural de la escuela.



 

 


¿Hastal el 15? ¡Hoy estamos a 15!



Sin pensarlo dos veces, corrí hasta la secretaría. Dispuesta a nominar a mi princesa.



 

Entré al salón de clase y me senté a esperar a Kira. Ese día había llegado más temprano de lo normal. Generalmente llegaba dos minutos antes, o incluso dos minutos después... Mi espera no fue muy larga.



Hellooooow dijo sentándose a mi lado. La miré.



Adivina qué hiceeee canturreé mirándola cómplice.



Ella puso su típica cara de poker. ¿Qué hiciste?



Estaba a punto de responderle cuando la maestra de Historia hizo acto de presencia en el salón. Esta era bajita y rubia teñida, y tenía un poco de sobrepeso. Era muy gruñona. Así que lo mejor que hicimos fue guardar silencio.



 

Hay un sitio de citas en internet me dijo Kira mientras caminábamos sin rumbo en el patio de la escuela.



Sí, hay muchos de esos comenté riendo.



¡No! Este es especial.



¿Especial?



sonrió. Es para encontrarte una cita para el baile.



Me detuve y la miré. ¿Conocen esa mirada que le das a tu amiga cuando dice algo muy estúpido? Bueno. Esa usé.



Voy a pretender que nunca dijiste eso y reí, para no llorar.



Mira, no está nada mal me restregó su tablet en la cara, y cuando pude enfocar bien, vi la fachada del sitio. Era como uno de esos sitios de citas en internet, pero que sólo usan los viejos de 80 años.



Espero en serio que esto sea una broma, ¿sabes?



Ella puso una cara rara.



Mejor vamos al comedor. Van a anunciar a las princesas del baile sonreí y la arrastré en dirreción a la cafetería.



¿Princesas del baile? No, qué... bleh se quejó mientras era arrastrada por mí. Yo reí.



No sabes lo que te espera murmuré.



¿Qué?



So y me reí como retrasada. Ella volvió a mirarme raro. Relájate, porfi.



Cuando llegamos, justo estaba Abby hablando sobre eso.



Abby era una chica muy linda y popular. Era la capitana de las porristas y era muy... fresa. Pero era amiga nuestra. Bueno, quiero decir mía. A Kira no le agradaba mucho.



Ella tenía el cabello pelirrojo y largo cofcofextensionescofcof y la piel un poco quemada. Sus ojos eran grandes y de color negro, y siempre los llevaba maquillados. Era alta y tenía una silueta voluptuosa. Nada que ver conmigo.



A continuación, voy a mencionar varios nombres. A medida que lo haga, las chicas a las que corresponden estos nombres tendrán que pararse.



Tomé asiento rápidamente y me preparé para el show.



Fanny dijo Abby, y vi como una chica se levantaba y celebraba sonoramente. Todos hicimos una ovasión. Charlotte.



Y así fue pasando Marnie, Kelly, Luz, Graciela y Sofía.

Hasta llegar a...



Kira.





 

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