viernes, 15 de mayo de 2015

Wanna Cuddle?






Capítulo VII,
Wanna Cuddle?


—Es una lástima que no pueda ir a verlos... —suspiré, tratando de darle pena. Empecé a jugar con mi pasta.

—Ya que yo voy —empezó Fede—, puedes ir...

Chillé de emoción.

—PERO —continuó—, estaré ocupado con la batería y no creo que pueda prestarte la... atención... que necesitas —me miró estricto. Bajé la mirada.

—Yo puedo echarle un ojo —saltó Sid.

Inmediatamente reí. Sid Wayne, echándome un ojo. ¡Por favor! Él necesitaba más cuidado que yo.

—Lo siento, Sid. Pero también estarás ocupado —dijo Fede. Sid suspiró y siguió comiendo.

Cuando terminamos de comer, Kira y yo fuimos a mi habitación a hablar más disparates.

—Deberías llamar a Des y decirle que llegarás tarde —reí mientras me acomodaba la pijama. Salí del baño y encontré a Kira sentándose en mi cama.

—No, ya me voy —dijo apuntando a la puerta con su pulgar y se rió.

—Quédate un rato mássss —rogué, sentándome a su lado—. Podríamos hacer cosas...

Ella me miró raro.

—No ese tipo de cosas, ay.

—¿Qué tipo?

—Bueno, digamos que soy una troll en desarrollo y Fede se duerme temprano —y empecé a reírme.

Le conté lo que planeaba hacer y ella en seguida estuvo de acuerdo. Iba a ser divertido, pero necesitábamos aliados. Así que fui a la cocina, donde sabía de sobra que estaba Matteo —siempre se come mis cosas— y le hablé sobre la broma que planeaba hacerle a Fede.

—¡Es una buenísima idea! Hay que hacerlo.

Sí. Sabía que era una mala idea hablar con él y tenerlo como aliado: pero no importaba. Seguro que era más divertido. Y luego llamamos a Khris y Sid y le hablamos sobre la pequeña e indefensa broma y, aunque Khris no estuvo de acuerdo en un principio, terminó cayendo.

—Bien —les dije a todos una vez parados frente a la puerta de la habitación de Fede, susurrando—. Ya saben lo que van a hacer, ¿verdad?

Todos asintieron.

—Bien. Uno... Dos... ¡Tres!

Entramos a la habitación sigilosamente y cada quien fue a lo suyo. Mi hermano tenía una pizarra para ayudarse a sí mismo mientras estudiaba estúpidas fórmulas químicas, y eso me ayudaba mucho más a mí que a él. Aguanté la risita y empecé a escribir.

"Fede, estás en el año 2415. Han pasado cosas raras y los chicos y yo nos la hemos arreglado para mantenerte con vida, pero nos están buscando. Por favor, no te fíes de nadie. Nada es lo que parece.

-Kyo, Sid, Matt, Kira y Khris."

—Eso es malvado —susurró Sid detrás de mí, yo reí por lo bajo.

—No lo es —negué frenéticamente y seguí dándoles órdenes.

Había que desorganizar un poco la habitación y poner algunas señales tipo: ¡VÁYANSE DE AQUÍ! y ¡ESTE ES NUESTRO TERRITORIO, NO LO TOQUEN! Definitivamente, cuando Fede despertara, se iba a pegar un gran susto...




—¡Ahhhhhhh! —escuchamos desde la habitación del castaño. Esa era nuestra señal, había que empezar a actuar.

Me senté en el sofá y encendí la TV, Kira estaba sentada a mi lado y todo parecía muy normal. Sid se sentó en el sillón a nuestro lado, Matt regresó a la cocina y Khris estaba en el balcón. Todo. Muy. Normal.

Fede apareció en la sala agitado.

—¿En qué año estamos? —preguntó.

Todos sonreímos.

—¿Eh? ¡No se queden callados!

Khris y Matt entraron a la sala y sonrieron.

—¡No me miren así! ¿Qué está pasando?

Me levanté del sofá y Kira me imitó.

—Al fin saliste de tu encierro... —gruñí.

—Hemos estado sedientos —dijo Khris, entre dientes. Los colmillos de plástico notándose.

Fede palideció. —¿Q-qué?

Matteo se aproximó a él y tocó su brazo. Fede se quedó tieso.

—Tiene la piel tersa y se ve jugosa.

Kira lamió sus labios. —¿Quién empieza?

—No sé, pero quiero el corazón —rugió Sid.

—¡No! ¡Confórmate con los pulmones! —me le fui encima, como si siguiera mis instintos, y empezamos una pequeña pelea actuada.

Kira nos separó. —La única persona que se comerá el corazón aquí soy yo —nos fulminó con la mirada, y luego miró a Fede.

—Hola, amiguito —dijo.

No sé si sonó muy violento o lo que sea, pero Fede se desmayó.

—¡Te dije que era muy malvado! —se quejó Sid, riendo.

Los muchachos procedieron a levantarlo del suelo. Lo dejaron en el sofá y empecé a echarle aire.

—Yo sólo quería jugar —expresé, con pena, mientras veía cómo su cara adquiría color. Estaba reviviendo.

—¡No me coman, por favor! ¡No soy nada comestible, de hecho, estoy podrido!

Todos nos echamos a reír.

—Fede, ya cálmate —le dije, sobando su cabello—. Sólo fue una simple broma.

—No aguantas nada, oye —dijo Matteo, sentándose encima de él. Tomó el mando y empezó a cambiar la TV.

—La próxima vez, procuren no jugar con mi futuro, ¿quieren?

—Ya, ya —dije, y me levanté del sofá.

—Bueno, yo me voy —habló Kira—. Des seguro se va a enojar conmigo.

—Des es irrelevante —dijo Khris.

—Yo apoyo eso —mencioné por lo bajo.

Khris y yo chocamos palmas.

—EN SERIO NO SÉ QUÉ TIENEN CONTRA DES —dijo Kira mientras caminaba hacia la puerta, yo la seguí aún riéndome.

—Nada —señalé—. Es sólo que él es un ser muy especial.

—¿Y eso qué tiene de malo?

Abrí la puerta.

—Nada —sonreí—. Buena suerte. Espero que no rompan nada cuando discutan —le toqué la nariz con el dedo y observé cómo se iba mientras rodaba los ojos. Cerré la puerta y me giré hacia el cuarteto de idiotas—. Ustedes, ¿no tienen sus casas?

—No, yo soy pobre —dijo Matt..

—Yo me voy —dijo Sid. Dicho esto, procedió a despedirse de los chicos y luego de mí, dejando un pequeño beso en mi frente. Luego se fue.

—Yo no quiero irme —dijo Khris, mientras desaparecía entre las sombras.

—Okay, eso dio miedo... —susurré. Miré a Fede.

—Mi casa es su casa —dijo, encogiéndose de hombros, aún debajo de Matteo.

—Dímelo cuando un día despiertes y ya no quede nada en la casa —corrí hacia mi habitación, sabiendo que Matteo no entendería mi ironía y se ofendería.

Cerré mi habitación de un portazo.

Al fin sola...

Me subí a la cama, encendí la TV y puse El Maravilloso Mundo de Gumball. Era un progama infantil, sí. Pero divertido.

Unos minutos después, recibí un mensjaje. Era de un tal Dake.

Ponía un sticker que decía Wanna cuddle? Inmediatamente supe que ese Dake, era Sid.





No hay comentarios:

Publicar un comentario