sábado, 25 de julio de 2015

Untitled.






Capítulo XV,
Untitled.
En esa época, tenía muchos huecos en mí aún tengo algunos, pero no tantos. No físicamente. Sólo huecos. Y siempre traté de llenarlos con comida chatarra, alcohol, dulces, tinta, drogas, poesía, amor. Pero en ese momento, cuando Sid me besó, de repente sentí como si estuviera completa. Como si todos esos huecos hubiesen desaparecido de la nada y una perfecta Kyo estuviera tumbada en el capó con el mejor amigo de su hermano encima. La manera en la que se lo tomó con calma, sin prisas de profundizar el beso, hizo que ese momento se sintiera extrañamente especial.



A lo largo de mi vida me había enrrollado con varios tipos. Había repartido besos aquí y allá, a diestra y siniestra, desesperada por sentir que al menos uno de mis huecos estuviera lleno. Había besado a extraños, me había dejado usar por chicos que no valían la pena y que al final sólo... necesitaban agregar una chica más a su lista. Pero con Sid no se sintió así. Me sentí completa. Total y desquiciadamente completa.



Pero nada dura para siempre, y esa sensación de tranquilidad espiritual me abandonó cuando Sid abandonó mis labios. Dejó caer su cabeza entre el espacio que había entre mi cuello y mi hombro derecho y sentí cómo respiró mi aroma. Me encontré a mí misma siendo invadida por la tristeza y la nostalgia, y tuve que evitar derramar algunas lágrimas. En ese momento todo se fue al caño. Había alcohol de por medio y sentimientos de soledad entre ambos y tenía la certeza de que ese beso fue todo menos especial porque él sólo quería sentirse menos solo.



No había diferencia entre ese beso y los demás besos. Y otro hueco se abrió en mí.

 
Jag önskar att du var min* dijo en un sueco demasiado inaccesible. O tal vez no fue sueco y simplemente su lengua se había enredado demasiado debido al alcohol.



Suspiré cuando sentí su respiración demasiado calmada como para que siquiera estuviese despierto, así que me sumí en mis pensamientos de tristeza y rápidamente también estaba dormida.



 

 

 

Cuando desperté al día siguiente me sentía mejor. Abrí los ojos y ya no me encontraba en el capó de un auto, sino en la cama de una habitación que no conocía. Me levanté de la cama y lo primero que noté fue el frío en mis piernas, dándome a entender que no traía pantalones. Alarmada, caminé hasta un espejo de cuerpo completo que había junto al armario y me miré de pies a cabeza. A penas contaba con una camiseta demasiado larga como para ser mía algo bueno, porque me tapaba el trasero.



Me cubrí el rostro. ¿Qué clase de estupidez cometí anoche? Tal vez Sid me vendió a unos tipos. Sí. Sí. Eso es. ¡Me vendió a Trata de Blancas!





Volví a la cama y me senté. No me sentía... diferente, ni nada por el estilo. Bufé.



knock-knock dijo alguien en la puerta.



Me sobresalté un poco, pero retomé el aliento. ¿Q-quién?



La puerta se abrió y era Sid con una sonrisa demasiado grande para mí. Llevaba el cabello suelto y a penas tenía unos skinny jeans negros puestos., y sus tatuajes eran accesorios suficienfes. Fruncí el ceño y me levanté de la cama para dirigirme hacia él. Estaba enojada porque no podía entender qué pasaba, así que se me dificultó buscar las palabras exactas.



¿Qué hago aquí? me lo pensé mejor. No, no, ¿qué hacemos aquí?



Sid se encogió de hombros. Tú estás aquí porque olvidé el camino de regreso a tu casa. Y yo estoy aquí porque... bueno, vivo aquí me tocó la frente. ¿Acaso el alcohol disminuye tus neuronas?



Le pegué en el pecho. ¡Sid! Hablo en serio. ¿Cómo- ugh, cómo es eso de que olvidaste donde vivo? me eché un vistazo rápido. ¡¿Y por qué diablos no tengo mi ropa?! halé levemente el cuello de la camiseta y me di cuenta de que, afortunadamente, llevaba ropa interior. Suspiré aliviada.



Ah, eso empezó a reír, señalándome. Anoche me pediste que te quitara la ropa porque tenías mucho calor o algo así hizo una mueca de indiferencia. Claramente no te iba a dejar sólo en ropa interior, soy hombre, así que te puse una de mis camisetas.



Deseé que me tragara la tierra. ¿M-me viste desnuda?



Él sonrió ladino. No. Te vi en ropa interior me giró con rapidez y levantó la camiseta descubriendo mi trasero. Pero pude ver lo suficiente como para percatarme de este lunar siseó. Es hermoso, pero ¿por qué tiene forma de cruz? levantó un poco más, y estas marcas tocó la parte baja de mi espalda, quemándolo todo. Son fresas, ¿no? y volvió a reír.



Empecé a temblar de rabia. ¡No me toques! rugí, apartándome con brusquedad y poniendo todo en su lugar.



Ey, tranquila puso sus manos en mis hombros. No es para tanto.



No es para tanto, dices... murmuré con pesadez.



¿Quieres desayunar?






¿Eh?



Que si quieres desayunar dijo despacio.



Fruncí el ceño. Quiero saber dónde está mi ropa e irme a mi casa.



¿Eso significa que no quieres desayunar?



Me cubrí el rostro con ambas manos.



Porque preparé algo bueno de desayuno y me molestaré si lo hice en vano, para ser honestos continuó, con voz seria.



Sí, Sid balbuceé y me descubrí los ojos. Quiero desayunar.



Él me sonrió con aprobación y se dio media vuelta; y una vez más, volví a perderme en esas constelaciones marrones que llevaba en su espalda. Reprimí una sonrisita y lo seguí. Toda su casa estaba diferente. Ya no habían cajas, había más luz, la cocina era elegante: al igual que las paredes. Y la decoración era en verdad algo fantástico. Todo era muy aesthetic grunge.





¿Cuándo hiciste todo este cambio? pregunté observando el ambiente.



Rió levemente mientras buscaba algo en la alacena. Una chica- 


Alcé una ceja. —¿Una chica? —interrumpí.


—... decoradora —continuó estuvo toda la semana pintando y dando retoques. Sacó un bowl y lo dejó en la mesada. Yo me acerqué y me senté en la isla con curiosidad. Él sacó cereal y leche y los dejó frente a mí, junto al bowl. Sírvete.



Hice un mohín. ¡Me dijiste que habías preparado algo!



Sí, bueno, mentí. Sólo quería sacarte de mi habitación.



Sonreí. Él era demasiado astuto. Bleh.





Procedí a servirme el cereal y a echar la leche, mientras que Sid se sentó a mi lado e imitó mis pasos. La mayor parte del desayuno fue en silencio. Estaba concentrada en mis pensamientos y en lo mal que me sentí la noche anterior. Pero sobretodo, estaba pensando en el beso.





El beso que me dio mientras estaba borracho.



Volví a entristecerme.



Así que, K... vaciló. Yo lo miré. ¿Te gusta la música indie-rock?



Aparté mis pensamientos y lo miré graciosa. Sí. Te lo dije hace dos días.



Uh- bueno, yo- me miró, cállate.



Uy, qué humor y continué comiendo.



Lo escuché suspirar. Conseguí entradas para The 1975 y me preguntaba si querías venir conmigo dijo rápido.



Me extrañé. ¿Por qué yo? Quiero decir, puedes llevar a Matteo o a Khris.



Bueno, ciertamente es porque no me apetece ir a una cita con ellos sonrió irónico.



No supe si tomármelo en serio o no, así que solo reí.



¿Entonces qué, Salvatore? ¿Vendrás conmigo o no?



Me alcé de un hombro. Siempre y cuando me dejes conducir a Stang no tendré ningún problema.



Escuché su risa profunda, lo cual me hizo sonreír.



 

 

 

Fede me liberó de su abrazo. ¿Dónde estabas? Dios mío, Kyo, ¡estuve demasiado preocupado por ti! ¿Lo sabes? ¿Lo sabes? Fede me sentó en el sofá. ¡Si sigues así te juro por el universo que te voy a enviar con mis papás! No puedes simplemente- ¡simplemente salir así! En esta casa hay reglas. ¡Hay reglas! ¡¿Por qué no respetas las malditas reglas?!



¿Ya te cansaste? murmuré.



Estaba algo agitado, así que se sentó a mi lado. En esta casa hay reglas repitió.



Sí, pero tienes que admitir que ya no tengo 12 años sonreí. Me gustaba que fuera sobreprotector. Sólo pensé que necesitabas estar solo. Así que Sid se ofreció a darme posada en su casa y mira me levanté, di una vuelta y volví a sentarme. No me pasó nada. Tranquilo.



Suspiró. Pudiste haberme dejado una nota o algo así. ¡Me mataría si algo te pasara!



No es necesario pensar en eso porque no me pasará nada besé su frente y me levanté del sofá. Ahora, ¿me das permiso para ir a mi habitación? Tengo tarea que hacer.



Él sonrió. Vete.



Lo imité y caminé a mi habitación con tranquilidad. Pero una vez estuve dentro de mi habitación; segura, me acosté en mi cama y me cubrí con las mantas. Había pasado una noche de locos. Tantos sucesos en unas pocas horas y mi cerebro tenía que reconsiderar todo.



Hice una lista mental:



1. Sid.

2. Jaden.

3. El poema que Sid convirtió en una canción sin mi permiso.

4. Consideré la oferta de fumar. Y probablemente iba a terminar no sólo fumando tabaco.

5. La discusión entre Fede y Justin.

6. Me peleé con Sid y me reconcilié en un santiamén.

7. Tomé demasiado alcohol.

8. Sid me besó.

9. Me invitó a una posible cita.



Kira siempre decía que yo era demasiado sensible. Y tenía razón. Probablemente las personas que no me conocían pensarían que estaba moldeada en hierro. Pero la verdad era simplemente porcelana y por cualquier cosa me rompía en cientos de pedacitos pequeños demasiado difíciles de pegar. Algunas veces no encontraba los pedazos, y por eso habían tantos huecos en mí. Era una pequeña y frágil figurilla de porcelana con demasiado aire y muchos vacíos y dolor. Pero a nadie le importaba eso y sólo me encerraba en mi habitación. A veces lloraba, a veces escribía poemas, a veces leía. No tenía otra forma de desahogarme. No había otra forma. Lo sé. Era una persona débil.



Me enterré aún más entre las sábanas y tarareé una canción de Ed Sheeran. Me sentía sola y de alguna manera bastante sucia. Sólo quería llorar y hundirme en la bañera con mucha agua aromatizada y pétalos y jabones delicados y mucho brillo. Y ni siquiera sabía exactamente por qué.



Quiero decir... sólo... sólo no sabía.



Pero esta no es una historia triste. Se supone que es una historia donde todo el mundo es feliz y tiene una maldita vida feliz. Así que sonreí y me levanté de la cama, cantando esta vez una canción de Marina & the Diamonds.





Got a figure like a pinup


got a figure like a doll,


don't care if you think i'm dumb,


i don't care at all.



Caminé por mi habitación moviéndome raro pero divertida y me dirigí a mi armario. La ropa negra era demasiado depresiva. Tal vez si usaba un color alegre me sentiría así.





Candy bear,


sweetie pie,


wanna be adored.


I'm the girl you'd die for.




Al final me decidí por una linda falda blanca de tiro alto, que me llegaba hasta la mitad de los muslos. Para no sentirme tan desnuda me coloqué unas simples medias blancas que sólo dejaban un pequeño espacio entre las rodillas y el inicio de la falda, y completé todo una crop top rosa con un estanpado de la cabeza de Bart Simpson.



Al final tenía razón. Ese atuendo me hizo sentir mejor indiscriptiblemente. Destrencé mi cabello y me puse el choker que Matteo me había ayudado a hacer y unas lindas orejas de gato. Lo admito, lucía como toda una babygirl. Pero una babygirl feliz.



Abrí las ventanas de mi habitación, tendí mi cama y robé unas velas aromáticas de la habitación de Fede porque la mía olía demasiado a tristeza. Tenían un rico olor a mango y a mí me encantaba el olor a mango.



Sintiéndome mejor y más cómoda, tomé mi teléfono y llamé a Kira.



Hellow dijo al otro lado de la línea.



Ohayo gozaimasu! saludé con entusiasmo. Sonreí. ¿Quieres venir a ver películas? Podemos ordenar pizza y hacer galletas.



Eso suena bien, pero acabo de quedar con Justin. Quiere hablar conmigo respecto a lo de anoche.





Hice una mueca. ¿Necesitas que te acompañe?



No, está bien. Puedo hacerlo sola.





Está bien suspiré. ¿Vendrás más tarde? Necesito hablar contigo.



Juro que pude escucharla sonreír. Sí, estaré allá luego del almuerzo. See you.





Adiós y colgué.



Inmediatamente lo hice empecé a marcar el número de Aylin.





Ring, ring, ring, ring...




¿Hola?





¡Hola!



¿Estás bien?





Exhalé. ¿Por qué cada vez que te llamo me preguntas eso?



Porque cada vez que me llamas es porque te sientes mal o tuviste una crisis o-





Cállate sentencié. En realidad estaba pensando en terminar de ver Orange Is The New Black contigo y podrías traer a Matt contigo, o a Jennifer.



Sí. Eso suena bien. ¿Pero estás segura de que estás bien?





Diablos, sí, Aylin. ¿A qué hora estarán aquí?



Llegaremos como en 30 minutos.





Bueno, te veo luego. Adiós.



Adióssss.





Colgué el teléfono y me senté en el alféizar. Hacía realmente un bonito día afuera y las nubes se veían realmente esponjosas. Respiré el aire profundamente y sonreí. Todo se veía muy bonito.



Unos golpecitos débiles ebn la puerta me hicieron salir de mi ensoñación.



Entra si quieres, sal si puedes dije con gracia.



La puerta se abrió y era un sollozante Matteo. Tenía la cara realmente roja y los ojos muy hinchados, las lágrimas le zurcaban los ojos y bailaban sutilmente en sus mejillas. Tenía ojeras y se veía hecho un asco.



M-matt, ¿estás bien? pregunté, al instante reprendiéndome mentalmente. Obviamente no estaba bien. Salté del alféizar y lo encontré a mitad de mi habitación y lo abracé realmente fuerte. ¿Qué pasó, Matty?



Él me abrazó de vuelta y sólo lloró en mi hombro. Estuvimos un largo rato así, hasta que él se apartó de mí y fue ahí cuando pude verlo bien. Tenía moretones en el rostro, el labio partido y un ojo morado.



Me llevé una mano a la boca con sorpresa. Oh, Matteo... musité.






*Desearía que fueras mía.







RESPUESTA A LA ÚNICA PREGUNTA:

@Sid, El día de la fiesta, cuando Kyo se quedó a dormir contigo, paso algo????? Me refiero a que si pasaron cositas no debidas 7u7

r: Si hubiese pasado algo, ¿crees que hubiese hecho tanto alboroto por un beso? 😌

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