miércoles, 22 de julio de 2015

El Baile, volumen IV.



Sid me puso detrás de él y se giró hacia Jaden, quien estaba igual de confundido que yo.

—Creo que no te enseñaron a respetar lo ajeno —dije con voz firme.

—Woah, back oFF —exclamé con el ceño fruncido. Él me ignoró y siguió con su vista fija en Jaden.

Jaden miró de un lado a otro, sin saber muy bien qué pasaba. —¿Perdona? ¿De qué me estás hablando?

—Hablo de que no me pediste permiso para bailar con mi chica.

Ahí estallé.

—¡¿Qué diablos te pasa, Sidney?!

Lo empujé levemente, para que me mirara. Él lo hizo y yo lo hice de nuevo, con un poco más de fuerza.

—¡Yo no te pertenezco, imbécil! —le grité en la cara, bastante enojada.

—¡Pero eres mi cita!

Estaba empezando a ponerme frenética de la molestia.

—¡Eso debiste haberlo pensado antes! Porque me imagino que ya te olvidaste de que prácticamente me dejaste a un lado para flirtear con desconocidas.

Sid respiró profundo, intentando mantener la calma, y lo mismo hice yo.

—Sólo... estaba descansando —murmuró. Pude percibir que estaba algo avergonzado.

—Sí. Bueno. No parecía eso —suspiré—. Escucha... —puse mi mano en su hombro—, gracias por bailar conmigo. Pero estoy bien. Puedes hacer lo que quieras ahora —sonreí, y miré en dirección a Jaden, quien ladeó una sonrisa hacia mí en respuesta.

—¿En serio? —dijo Sid, luego de unos segundos—. Quiero decir, ¿en serio?

Hice ademán de responder, pero él continuó hablando.

—Maldición, ¡soy el único integrante de Splash! con esmóquin y es por tu culpa, parezco un pelele!

Supuse que esa fue su forma de decirme que la única razón por la que usó esmóquin fue por mí. Así lo traduje.

—Sid, vamos —reí—. Ambos sabemos que te pusiste eso porque te ves bien y querías ligar.

—Sí. Tienes razón. Quería ligar contigo —se cruzó de brazos—. Hablé con Fede por ti y alquilé este costoso traje y dejé que Matteo cantara y bailé un vals contigo y, y, y —bufó— ¡me dejas plantado!

Volví a reír. —Qué gracioso eres, Sid —lo abracé y di unos golpecitos en su cabeza para irme a otro lado con Jaden.

De repente tenía a dos candentes chicos frente a mí que habían hecho cosas por mí y sólo por mí. Era demasiado increíble, así que descarté el testimonio de Sid, tomándolo por un chiste, y sólo creí el de Jaden.

—¿Siempre es así de imbécil? —se burló Jaden una vez nos apartamos lo suficiente de Sid.

—No. Usualmente es relajado y divertido —reí, mirando a Jaden a los ojos. Eran oscuros, como la noche, y tenían un brillo especial que podrían hacerse pasar por estrellas.

Sentí su mano cálida en mi mejilla, y noté su gran sonrisa.

Sabía que me iba a arrepentir de eso al día siguiente, pero no importó en ese momento.

—Vamos, hay que volver a bailar —me dijo tomándome la mano, guiándome hacia la pista.

Estuvimos bailando diversas canciones y tonteando un rato. Jaden era más divertido de lo que recordaba y era igual —o más— de bromista que yo. Sus chistes mejoraban incluso los de Jairo y su risa era melódica.

Pero luego de un rato, Matteo vino hacia nosotros y, después de un saludo dirigido hacia Jaden, habló.

—Necesitamos tu ayuda —dijo, mitad feliz, mitad demasiado feliz.

—A ver, dime.

—Vamos a hacer... ¡karaoke!

Abrí los ojos, sorprendida y graciosa.

—¡Qué bien! Pero no veo para qué me necesi-

Matteo rodó los ojos y me miró, como si fuera obvio.

—Estos idiotas tienen demasiada pena como para tomar el primer paso. Así que queremos que tú —me señaló picaro— cantes ese clásico de Queen.

—¿We Are The Champions? —preguntó Jaden.

—Al fin alguien me entiende —dijo, luciendo agradecido.

Yo retrocedí un paso y reí. —No. Fucking. Way, Matteo.

Él empezó a hacer un berrinche y lloriquear y tomarme de las manos y rogar. Era molesto.

—Matty, no. Qué vergüenza. Canto con ustedes porque ya hay confianza, pero es diferente delante de toda la maldita escuela.

—Pero siempre te escucho cantando por los pasillos... —objetó Jaden en voz baja, sabiendo que iba a lanzarle una mirada asesina.

—Sí, pero nadie nunca me hace caso en realidad.

—¿Qué tal cuando cantaste "Let It Go"? —volvió a hablar—. Todos voltearon a verte.

—Ajá, por el gallo horrible que se me salió.

—No te salió ningú-

—Jaden, cierra la boca —gruñí, me giré hacia Matteo—. Hay alguien que me puede suplir.

—¿En serio? —preguntó él, ilusionado.




Minutos después, Fede estaba tomando posesión del escenario. Lucía una reluciente camisa blanca, y hacia que se notara más allí arriba con los reflectores. Llamó la atención de todos y empezó a hablar.

—Ciao di nuovo —dijo algo nervioso. Sonreí y miré a Kira, quien estaba a mi lado, la cual estaba sonriendo igual—. Ya casi vamos a saber quién será la reina de primavera —sus ojos viajaron rápidamente a Kira, pero los quitó con la misma rapidez—. Pero mientras esperamos, ¿qué les parece si hacemos algo divertido?

Se escuchó un "Sí" coreado de parte de la multitud.

—¿Karaoke?

Otra oleada de Sís se levantó desde atrás. Reí ante ello.

—¡Muy bien! ¿Quién quiere hacernos el honor de empezar?

Y pasó lo que Mateo dijo. Nadie quiso ni dijo "yo." Pero mi suplente rápidamente salió de entre la multitud y caminó hacia Fede. Era Jairo.

—Oh, ciao, amiguito —saludó Fede con amabilidad. Ajustó el micrófono para que quedara a su altura y sonrió aliviado.

—Hola —dijo Jairo, riendo con nerviosismo, contagiándome a mí. Kira me miró y yo sólo reí más—. Ehm... voy a cantar We Are The Champions. ¿Tienen la pista? —preguntó al DJ, el cual negó.

—Oh, eso no es problema —saltó Matteo, hablando desde su micrófono—. Nosotros podemos tocarla.

—Sí, por favor —respondió riendo otra vez.

Fede llamó a Sid y Khris hasta el escenario y cada quien tomó su respectivo instrumento. Sid se había quitado la chaqueta, la camisa y el moño, quedándose sólo con los pantalones de lino, lo que lo hacía lucir verdaderamente un pelele. Pero su camiseta con las mangas cortadas lo compensaba todo, mostrando sus tatuajes.

Fede marcó el ritmo y la tonada empezó a sonar por todo el gimnasio.

—I've paid my dues, time after time —empezó, con algo de pena—. I've done my sentence... But committed no crime —me miró, nervioso. Estaba quieto en medio del escenario y observé cómo empezó a sudar—, and bad mistakes... i've made a few...

Empecé a alentarlo, cantando por lo bajo. —I've had my share of sand kicked in my face, but I've come through.

Cuando terminé de cantar esa estrofa, ya estaba en el escenario a su lado. No sé cómo, ni cuándo, ni por qué. Pero estaba ahí, junto a Jairo, cantando frente a toda la escuela.

—We are the champions, my friend —cantamos en coro. Pude percibir las caras de gracia de Matt y Khris, quienes se unieron en la próxima línea:— And we'll keep on fighting till the end.

We are the champions!
We are the champions!
No time for losers,
cause we are the champions...

of the world!

—Todos en el gimnasio coreamos, haciéndole compañía a Jairo.

De un momento a otro, tenía a Jaden parado a mi lado, tiezo, y balbuceando la siguiente estrofa junto a mí.

—I've taken my bows, and my curtain calls —se cubrió el rostro y no continuó, estaba avergonzado porque él no era el tipo de chico que se paraba frente a todo el gimnasio para cantar una maldita canción de Queen. Sin embargo, allí estaba, murmurando las letras y tratando de animar al público.

Sonreí y tomé su mano, inspirándole más confianza. Funcionó porque me regresó la sonrisa y siguió cantando.

You've brought me fame and fortune,
and everything that goes with it.
I thank you all.

But it's been no bed of roses,
no pleasure cruise.
I consider it a challenge before the whole human race,
and I ain't going to lose!

Habíamos hecho algo hermoso. Todo el mundo, incluyendo a Fede que casi nunca canta, y a Khris, que no se hubiera unido a un coro tan estúpido en su sano juicio, estaban cantando. Y puedo jurar que vi los labios de Kira moverse en el coro, en serio.

Al final, Jaden, Jairo y yo habíamos hecho nuestra propia coreografía y bailan años sin preocuparnos realmente si nos veíamos estúpidos. Sí. Probablemente al día siguiente lo lamentaría al ver los vídeos en las redes sociales. Pero, maldición, ¡era el baile de primavera! Momentos como ese no vuelven nunca.

Saqué el micrófono del pedestal y me situé más al frente, tomé todo el aire de mis pulmones y finalicé la canción, con todos cantando al unísono tenuemente.

—'Cause we are the champions... —cerré mis ojos, dando énfasis— Of the world!

—¡Confeti! —gritó Jairo detrás de mí.

—¡Confeti! —gritamos Jaden y yo al mismo tiempo.

—¡Confeti! —gritaron todos.

Segundos después me vi bañada de confeti. De todos los colores. Era hermoso y no pude hacer nada más que reír.

Noté unas manos en mi cintura en medio de la lluvia e intuí que era Jaden. Me giré entre carcajadas y lo abracé, sintiendo su calor.

La lluvia se dispersó y pude ver con claridad. No era Jaden, era Sid.

—Hola —me dijo con gracia—, ¿disfrutando la lluvia?

Gruñí molesta y me aparté de él, refugiándome rápidamente en los brazos de un Jaden levemente confundido detrás de mí.

—¿Acaso no fue divertido? —pregunté, riendo.

—Lo fue —contestó soltando su melodiosa risa. Me separé de él y me tendió su brazo, el cual tomé, y ambos bajamos del escenario. Caminé hacia Kira, quien seguía parada al lado de Justin y sonreí divertida.

—¿Qué te pareció? —preguntó Jaden deteniéndose frente a ella.

Estaba quitándose confeti del cabello y del vestido y lucía muy graciosa mientras mantenía su cara rara, pero cuando me sacudí el confeti encima de ella, tuvo que reírse para no matarme e iniciamos una pequeña batalla de confeti. Lamentablemente fue interrumpida por Abby en el escenario, quien estaba más allá de molesta.

Me giré hacia ella y vi cómo maltrataba ligeramente a Fede pegándole en el brazo una y otra vez, mientras él sólo podía cubrirse con sus manos y esperar a que parara. No paró y Matteo tuvo que separarla de él. Empezó a gritar y Sid, con una cara de diversión diabólica, le tiró algo de confeti en la boca. Todos los presentes reímos, incluso Fede, a la par que éramos testigos de su berrinche.

Cuando logró sacar todo el confeti de su boca, habló. —¡Imbéciles! —nos gritó a todos. Seguía enojada—. ¡Todos ustedes son unos malditos putos mal cogidos! ¡Mongólicos! ¡Tienen dos neuronas y sólo les funciona la mitad de una! —gruñó. Con cada puteada se sacudía levemente y soltaba confeti en el aire. Estaba totalmente cubierta en el y tenía hasta en las orejas—. ¡Retrasados, usen el cere-!

—Ya, suficiente —dijo Khris mientras la apartaba del micrófono. Matteo y Sid se encargaron de ella y la bajaron del escenario, mientras que el ojiazul hablaba:— Creo que alguien se enojó porque tiene confeti en su escote.

Reímos. Era cierto. Su vulgar escote estaba repleto de confeti.

Aproveché la situación. —¡No puedo creer que ella sea candidata a reina! —exclamé en dirección de Khris, causándole risa. Kira me miró.

—¡Kyo! —me reprochó. Le guiñé un ojo.

—¡Deberían descalificarla! —gritó Justin, imitándome. Al fin hacía algo bien.

—¡Concuerdo con él! —esta vez fue Jaden quien gritó, robándome mi línea.

Escuché a Aylin gritando lo mismo, y a Jairo, y a todo el mundo. Khris miró a la directora, que estaba detrás del escenario supervisando, y le hizo un gesto, el cual ella respondió con otro gesto.

—Bueno —dijo—. Mientras se decide si es descalificada o no —tomó la guitarra que le pasaba Matteo y acomodó la cinta en su torso—, esto es American Beauty/American Psycho.

She's an american beauty,
I'm an american psycho.

Miré a Kira. —Ugh, estoy muy cansada —me crucé de brazos—. Nunca en mi vida he bailado tanto.

—Sólo te he visto bailar tres canciones —se burló.

Hice un mohín.

—Nunca ha bailado más de tres canciones en su vida —dijo Jaden, a mi lado. Kira y él rieron.

—Ah, vale. Conspiren en mi contrA —les di la espalda, fingiendo enojo.

—No estamos conspirando en tu contra —dijo Kira. Noté cómo aguantaba la risa—. Sólo decimos la verdad.

—Pero me hieren —sollocé falsamente. Sentí como Jaden me giró y me estrechó contra él.

—Ya, ya. No seas una bebé llorona.

—Bebé llorona mis polainas —lo abracé de regreso, pero me aparté rápidamente y tomé la mano de Kira—. Se quedan aquí, ¿bien? Chaito.

La guié hacia la pista y empecé a moverla por los hombros al ritmo de la canción.

I think I fell in love
again,
maybe I just took
too much 
cough medicine.

And I'm the best worst thing
that hasn't happened to you yet.

The best worst thing.

—¿Qué haces? —me preguntó con gracia.

—Hago que muevas el esqueleto —empecé a moverme a medida que la movía a ella. Se rió y me siguió el ritmo.

—Nunca pensé que fueras a terminar con Jaden —dijo luego de una vuelta forzada por mí.

Me encogí de hombros. —Yo menos. Pero por ahora me siento más segura con él que con Sid.

Ella sonrió con picardía. —Te gusta Jaden de nuevo, eh.

Sonreí, dejando de moverme por unos segundos. Me giré en su dirección y él estaba justo donde lo dejé, al lado de Justin. Ambos mirando a su respectiva cita. Sonrió hacia mí.

—Sí, bueno... No es como si pueda simplemente borrar lo mujeriego que es —volví a moverme.

—¿Y qué tal si cambió?

No objeté y seguí moviéndola. No estaba en mis planes ser negativa, pero un mujeriego no deja de serlo. Nunca. En ese momento tenía mis prioridades muy claras: terminar la preparatoria e irnos a Italia. En Eslovenia no nos prometen mucho en los campos que queremos desarrollar. Con "queremos" me refiero a Fede y yo. Y Kira, si Des se lo permite, desde luego. Así que acordamos dejar nuestra vida en Liubliana e irnos a Roma. Y no podría tener las fuerzas de hacer eso si tuviera una relación amorosa. Así que, en definitiva, ni Sid, ni Jaden, ni nadie. El amor no entraba en mis planes en ese momento.

Así que lo que hicimos fue tambalearnos en la pista y reírnos de nosotras mismas, y, claro, ¿por qué no?, de los demás. Era obvio que no sabíamos bailar, pero siendo honestos, ¿quién necesita saberlo cuando puedes mover tus extremidades? ... Mejor olvida eso.

Alter boys, altered boys
We're the things that love destroys.

You, me, us, them
We're just resurrection men.

Us, we were only meant
To make you live again.

Us, we were pity sex,
Nothing more and nothing less.

—I'm, I'm, I'm an american psycho!

Aplausos por doquier. Esa era una de las mejores piezas de Splash!, y llegué a preguntarme por qué no dejaban que Khris cantara más a menudo.

Khris se despojó de su guitarra y respiró profundo. Le gustaban los aplausos, y se sentía más personal cuando aplaudían una canción que tú escribiste y cantaste.

—Creo que llegó la hora de saber quién será la nueva reina de primavera —avisó, apartándose del micrófono.

Abby subió al escenario, con un vestido diferente y menos despampanante, y ya no llevaba la corona. Tenía cara de pocos amigos y llevaba un sobre en las manos.

Forzó una sonrisa. —Gracias a todos en general por hacer que me descalificaran del concurso —me lanzó una mirada asesina y yo le mostré mi lengua, victoriosa—. Obviamente la candidata con más votos fui yo, pero-

—¡Mentira! —lancé.

Noté cómo su cara se tornaba roja. Suspiró y abrió el sobre. Su cara se puso aún más roja.

—Que suba al escenario Kira Ross —murmuró, sin muchas ganas. Bajó de allí como si hubiera recibido un balde de agua fría en su cara llena de maquillaje.

Fede se apoderó del micrófono y repitió el nombre. —¡Kira Ross!

Él sí estaba emocionado, mientras que todos los demás aún seguíamos en shock.

Mi siguiente paso fue girarme hacia mi mejor amiga y abrazarla sin importarme una mierda si arruinaba su peinado. Simplemente le abracé y casi estaba llorando. Me sentía como una mamá orgullosa.

—Sube al escenario —murmuré, aún medio en shock.

Ella hizo lo que le pedí y vi cómo subía a la plataforma. Fue recibida por un abrazo y un chillido de parte de Matteo, y otro abrazo de parte de Sid, un high-five de Khris y una tímida sonrisa de Fede. Una chica se encargó de subir al escenario como suplente de Abby y llevaba la corona en sus manos, decorosamente. La colocó en su cabeza y pude sentir que mi misión en la vida estaba cumplida.

Abracé a Jaden emocionada y él me respondió, aún en shock. Nunca dudamos de su victoria, pero básicamente ella —junto a mí, ofc— pertenecía al grupo de los marginados. No era común que un marginado ganara algo que sólo ganan los populares...

—Quiero... —empezó el discurso que le obligué a aprender— quiero agradecer a mis piernas, por siempre apoyarme. A mis brazos, por estar siempre a mi lado. Pero sobretodo a mis dedos, porque siempre puedo contar con ellos.

Todos rieron, ella también. Parecía nerviosa.

—En realidad no —dijo al final—. Quiero agradecerle a Kyo por haberme obligado a participar en esto, y a Justin, por aguantar los pisotones que le he dado toda la noche. Y a ustedes. Por votar por mí —sonrió, dando por finalizado su discurso, y fue recibida por un abrazo grupal de Splash! al que yo no pude negar unirme. Ni Jairo. Ni Aylin. Ni Jaden. Ni Justin. Ni la mitad de la escuela.

—Bien, es tiempo del baile de la reina con su cita —dijo Matteo, aún en el abrazo.

Kira tomó la mano de Justin y ambos bajaron del escenario. Los demás los imitamos y sólo quedó Splash! arriba. Kira y Justin se pararon en la pista y tomaron la posición inicial. Les abrimos un espacio sólo para ellos y esperamos a que iniciara la canción.

—Bien —empezó Sid—, esta canción se llama Silhouette, y fue escrita por una chica muy especial para mí. Ehm... bueno, eso. Que espero que les guste y que ella no me mate por tomar uno se sus poemas y convertirlo en una canción.

Mis sentidos se agudizaron. Miré a Sid atenta.

—Would you bleed for me? Lick it off my lips like you needed me? Wouldvyou sit me on a couch with your fingers in my mouth? You look so cool when you're reading me...

Era mi maldito poema. Era. Mi. Poema.

El pánico se apoderó de mí y empecé a idear varias formas de matar a Sid sin que terminara en la cárcel.

Let's cause a little trouble,
oh,
you make me feel so weak.
I bet you kiss your knuckles,
right before they touch my cheek.

—¡Es mi poema! —rugí en dirección a Jaden.

—¿Es... tuyo? —preguntó asombrado.

Yo asentí.

But I got my mind
made up this time,
'cause there's a menace in my bed
can you see his silhouette?
can you see his silhouette?

Pero bueno. Había que admitirlo. Él hizo la mayor parte. Convirtió un desastroso poema en una maravillosa canción de indie pop. Me pregunto cuánto habrá tardado en hacer el ritmo y cuánto habrá tardado Splash! en aprenderla.

And I got my mind
made up this time,
go on and light a cigarrette,
set the fire in my head,
set the fire un my head tonight.

Dejé de pensar en mí y en la estupidez de Sid y centré mi vista en Kira. Lucía hermosa. Lucía feliz. Lucia
plena. Estaba teniendo una noche fantástica, con su príncipe. Estaba viviendo un pequeño cuento de adas de una noche y era precioso. Merecía ser recordado el resto de su vida, y me sentía orgullosa de que esa noche fuera amenizada por uno de mis poemas.

Don't forget me,
don't forget me.
I wouldn't leave you if you'd let me.

When you met me,
when you met me,
you told me you were gonna get me.

Don't forget me,
don't forget me,
I wouldn't leave you if you'd...



—Oh, vamos, Matthew. Déjame azotarte un poco —rogué.

—¡No, Kyo! —me negó, riendo. Revoloteé su cabello teñido de un hermoso rubio platino y toqué sus nuevos piercings en el labio.

—Te quedan hermosos. Me gustaría hacerme uno, pero mi hermano no me lo permitiría —bufé. Me derrumbé a su lado y apoyé mi cabeza en su hombro. Señalé a Kira—. Mira, ¿no se ve preciosa con su corona?

—Preciosa, sí —corroboró. Kira sonrió con un leve color en sus mejillas—. Lástima que soy gay.

Con lo último liberó mis carcajadas y las de Aylin.

—¿Dónde está Jennifer? —pregunté.

—Oh. Ella fue a tomar su medicamento. Volverá en unos minutos.

—Me alegra que lo hayan conseguido —Aylin suspiró—. ¿Ya te tomaste tú los tuy-

Se interrumpió a sí misma cuando se dio cuenta de que él fingía no prestarle atención y usaba su mano para simular a Aylin hablando. Yo me carcajeé de nuevo, esta vez junto a Kira.

—¡Matt! —chilló, pegándole en el hombro.

—Bueno, yo ya tengo que irme a casa —suspiré—. Estoy muy cansada y mi hermano se fue hace media hora.

Hice ademán de levantarme, pero Aylin se sentó a mi lado, impidiéndolo.

—No te vayas, bae —susurró.

—Pizza consiguió unas buenas botellas de vodka y planteábamos ir a el campo de golf que queda cerca y tontear un rato —dijo Matthew.

—Sí, hasta que amanezca y eso — Aylin me abrazó de lado—. Yo tengo unos buenos Marlboros para el frío nocturno.

La propuesta era fantástica. Vodka, amigos, cigarrillos y el amanecer. Pero le prometí a Fede y a Kira que no volvería a fumar o a emborracharme.

Kira me miró expectante.

—Gracias —dije—. Pero estoy bien... Otro día.

Me levanté y tomé a Kira del codo, arrastrándola lejos de ahí junto a mi cordura mental.

—Qué bueno que declinaste la oferta —me felicitó mientras esperábamos a Jaden y Justin fuera. Yo suspiré, de repente arrepintiéndome.

Pasé mi brazo por sus hombros y sonreí. —Sí. No fue... no fue tan difícil.

Segundos después, Anthony llegó corriendo hacia nosotras.

—¡Kyo! ¡Kyo, ven! ¡Tu hermano está discutiendo en el estacionamiento!

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